Tercer día. Después de un desayuno típico de los Aniés, que se va a convertir en una costumbre (un vaso de zumo, algo de jamón, queso, un poco de café, un platito de hummus, unos huevos revueltos, otro poco de café y un trocico de pan con chocolate para terminar), nos levantamos con ganas de conocer un poco la fauna que había en estos parajes y fuimos andando dirección High Park, tras equiparnos con unas buenas botas waterproof.
Durante el camino nos encontramos con los típicos lugareños de la zona, gente para todos los gustos, eso sí, todos a su bola. Tras pararnos a contemplar todos los perros que nos encontramos, llegamos a High Park.

El parque estaba completamente nevado, algo que a mi personalmente me gustó mucho (y eso que todo Toronto estaba nevado). Dentro del parque llegamos a una zona en la que había algunos animalicos como si fuera una reserva, vimos llamas, bistontes, cabras de todo tipo, emús, etc. Aunque a mi lo que más me gustó fue el coyote que estaba andando por el parque fuera de la reserva!! Cómo la gocé, aunque claro, ya la estaba gozando con la primera ardilla que vi, y con la segunda y con la tercera... bueno que todavía estoy gozando.


Después de los animalicos fuimos andando a la salida del parque y allí nos encontramos con mi primer dog walker... indescriptible.
Después de esta caminata entramos a tomarnos un hot chocolate, durante el cual estuvimos pensando que lo mejor que podíamos hacer en Toronto era pasear niños y enseñar español a los perros, esta idea tuvo bastante éxito.


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